La Actualización de 1998 del Plan de Manejo de Aves Acuáticas de América del Norte (NAWMP), titulada *Expanding the Vision*, se basó en el acuerdo fundacional de 1986 firmado por Canadá y los Estados Unidos, así como en la incorporación de México como signatario en 1994. Esta actualización impulsó un esfuerzo de conservación verdaderamente continental al reflexionar sobre el legado inicial del Plan —donde las alianzas ya habían conservado más de 5 millones de acres de humedales mediante una innovadora colaboración público-privada— y al abordar un contexto socioeconómico en rápida transformación. Reconoció que la conservación de las aves acuáticas se había entrelazado con políticas más amplias de carácter social, económico e internacional relacionadas con la vida silvestre. Se produjeron importantes recuperaciones poblacionales de patos, gansos y cisnes gracias a las mejoras del hábitat, las condiciones hidrológicas favorables y políticas agrícolas de apoyo, lo que llevó a muchas poblaciones a acercarse a los niveles de referencia de la década de 1970 establecidos como objetivo para condiciones ambientales promedio. Sin embargo, los socios moderaron su optimismo al ser conscientes de los desafíos futuros, entre ellos la pérdida de hábitat debido a la urbanización y la agricultura, la variabilidad climática, las enfermedades, las especies sobreabundantes y el aumento de las demandas humanas, factores que probablemente reducirían las poblaciones cuando las condiciones volvieran a ser promedio o inferiores al promedio.
En esencia, la Actualización de 1998 presentó tres visiones orientadas al futuro para guiar los esfuerzos futuros:
- fortaleciendo la base biológica mediante una planificación basada en principios biológicos, objetivos medibles, un monitoreo mejorado, investigación y evaluación adaptativa;
- adoptando un enfoque de paisaje para definir y mantener las condiciones en los humedales y los ecosistemas asociados, al tiempo que se influyen las políticas en la agricultura, la silvicultura, el comercio y otros sectores para promover la gestión comunitaria; y
- ampliando las alianzas más allá de los aliados tradicionales para incluir gobiernos, ONG, comunidades indígenas, sectores económicos y la alineación con iniciativas globales como la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional (Ramsar, Irán, 1971), el Convenio sobre la Diversidad Biológica de 1992, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1992 y el Acuerdo de Cooperación Ambiental de América del Norte paralelo, y el Comité Trilateral para la Conservación y el Manejo de la Vida Silvestre y los Ecosistemas.
Esbozó ambiciosos objetivos de población, como alcanzar 62 millones de patos reproductores que sustentaran una migración otoñal de 100 millones de aves, y metas de hábitat consistentes en proteger 12,2 millones de acres, restaurar 5,5 millones y mejorar 9,6 millones en las empresas conjuntas de los tres países. La administración implicó comités internacionales, estructuras nacionales en cada país y empresas conjuntas regionales para implementar, evaluar y financiar estas prioridades, posicionando al Plan como un modelo de gestión colaborativa y adaptativa de la vida silvestre de cara al siglo XXI.