La Actualización de 1994 del Plan de Manejo de Aves Acuáticas de Norteamérica, titulada "Ampli ando el Compromiso", representa la primera revisión del Plan de 1986, extendiendo su visión hasta 2001 y más allá, e incorporando a México como socio pleno junto a Canadá y Estados Unidos. Este acuerdo trinacional reafirma el propósito central del Plan: restaurar las poblaciones de aves acuáticas a través del manejo de los ecosistemas de humedales, conservar la diversidad biológica en el hemisferio occidental, integrar la conservación de la vida silvestre con el desarrollo económico sostenible y fomentar alianzas público-privadas. Al abordar las continuas pérdidas de hábitat y el declive poblacional, la Actualización enfatiza enfoques basados en ecosistemas que benefician no solo a las aves acuáticas sino también a la salud ambiental en general, la calidad del agua y las comunidades humanas que dependen de estos recursos.
Desde el inicio del Plan, los socios habían invertido más de 500 millones de dólares, asegurando más de 2 millones de acres de hábitat mediante protección, restauración y mejora, a través de 12 emprendimientos conjuntos de hábitat y 2 emprendimientos conjuntos de especies. Los objetivos poblacionales se centraron en devolver los patos, gansos y cisnes a niveles de la década de 1970, con metas específicas como 62 millones de patos reproductores que respalden un vuelo otoñal de 100 millones, junto a tendencias estables o en aumento para la mayoría de las especies, salvo el ánade friso y ciertas poblaciones de gansos. Los objetivos de hábitat se expandieron para proteger más de 11 millones de acres, restaurar más de 5 millones y mejorar más de 9 millones en áreas clave de Norteamérica, priorizando las zonas de reproducción de la pradera del centro del continente e integrando la conservación de tierras privadas con reformas de políticas en agricultura y comercio.
La Actualización introdujo 22 recomendaciones —7 para poblaciones, 13 para hábitats y 2 para políticas— para guiar la implementación, evaluación y adaptación, incluyendo un mejor monitoreo, investigación científica y ajustes a los emprendimientos conjuntos. Subraya el papel del Plan en el desarrollo sostenible, destacando beneficios complementarios como los aportes económicos derivados de la recreación (miles de millones anuales) y el apoyo a más de 700 otras especies. En última instancia, este documento transforma el Plan en un marco dinámico y a largo plazo para la colaboración continental, proyectando la finalización de los objetivos al menos para 2010, asegurando al mismo tiempo el mantenimiento de los hábitats frente a los persistentes desafíos ambientales.